ARTÍCULO 2: “Las Fiestas Bíblicas: ¿Cómo revelan a Jesús para la Iglesia hoy?”
- septiembre 12, 2025
- Publicado por: Agustín Betancor
- Categoría: Artículos
En una de sus cartas misioneras, Pablo habló con elocuencia a los hermanos colosenses sobre la preeminencia de Jesús. En Colosenses 1:16 declaró:
“En él fueron creadas todas las cosas; todo fue creado por medio de él y para él”.
Al entrar en un cambio de temporada en el calendario de Dios, te invitamos a descubrir cómo la vida y obra de Jesús también se revelan en cada fiesta bíblica. Pero surge una pregunta clave: ¿qué propósito tienen estas fiestas para la Iglesia actual?
A la luz de la declaración de Pablo, entendemos que las fiestas no solo recuerdan hechos del pasado, sino que también apuntan hacia el regreso glorioso del Mesías. No son simples costumbres del pueblo de Israel —como suele verlas la Iglesia occidental—, sino piezas del calendario profético diseñado por el Padre, con un plan de redención que confirma un principio irrefutable: absolutamente todo se trata de Jesús.
Fundamento bíblico de las fiestas
Hay algunos detalles importantes que debemos tener en cuenta:
- Levítico 23 enfatiza que las fiestas son “santas convocaciones de Jehová”.
- Dios ordenó que serían siempre recordadas: “Estatuto perpetuo en dondequiera que habitéis”.
- Levítico es un compendio de las leyes divinas, y Jesús mismo afirmó en Mateo 5:17-18 que Él no vino a abolir la Ley, sino a cumplirla.
En el camino a Emaús, Jesús explicó a los discípulos lo que de Él decían las Escrituras, “comenzando desde Moisés”(Lucas 24:27).
Las fiestas de Israel
La Palabra nos presenta siete fiestas principales:
- – Pascua
- – Panes sin levadura
- – Primicias
- – Pentecostés
- – Trompetas
- – Día de Expiación
- – Tabernáculos
Acercarnos a ellas requiere una apreciación renovada de esta herencia bíblica:
- Comprenderlas no significa practicar judaizantes rituales externos.
- Los símbolos naturales no son más importantes que los eventos sobrenaturales que prefiguran.
- Lo esencial para nuestra fe es ver a Jesús reflejado en cada una, más que preguntarnos qué hacer o dejar de hacer.
Jesús en las fiestas
Cada fiesta conmemora hechos del pasado, pero también proyecta una revelación de la Segunda Venida de Jesús. Aunque existen celebraciones adicionales en el calendario hebreo, estas siete son las más relevantes.
Pascua (Pésaj) – El Cordero inmolado
El 14 de Nisán (marzo/abril), Israel conmemora la liberación de Egipto. Un cordero sin defecto era sacrificado, y su sangre marcaba los dinteles de las casas de los israelitas, para que el ángel destructor pasara por alto.
➡ Jesús es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo (Juan 1:29), entregando su vida en la cruz.
“Cristo, nuestra Pascua, ya fue sacrificado por nosotros” (1 Corintios 5:7).
(Un detalle hermoso: en Éxodo 12, donde se establece la Pascua, cada palabra es un anticipo de Jesús. ¡Todo apunta a Él!)
Panes sin levadura (Jag Matzot) – El Pan sin pecado
Inmediatamente después de la Pascua, Israel celebraba por siete días esta fiesta (Éxodo 12:39). El pan sin levadura recordaba la salida apresurada de Egipto, pero también simbolizaba la pureza.
➡ La levadura representa el pecado, y Jesús se presenta como el Pan de vida (Juan 6:35).
Pablo utilizó esta figura para enseñar sobre la santidad: “Limpiad la levadura vieja, para que seáis nueva masa” (1 Corintios 5:6-8).
Primicias (Hakatzir) – La Resurrección
Israel ofrecía lo primero de la cosecha como reconocimiento de la soberanía de Dios.
➡ En Cristo se cumple cuando Él resucitó como las primicias de los que durmieron (1 Corintios 15:20).
Su resurrección nos da esperanza: “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá” (Juan 11:25).
Pentecostés (Shavuot) – La Ley y el Espíritu
Cincuenta días después de la Pascua, en Siván (mayo/junio), Israel celebraba la entrega de la Ley en el Sinaí (Éxodo 19:18).
➡ Cincuenta días después de la resurrección de Jesús, se cumplió en Hechos 2:1-4: el Espíritu Santo descendió con estruendo y lenguas de fuego, llenando a los discípulos.
Jesús lo había prometido: “Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador” (Juan 14:16).
Las fiestas de primavera: cumplimiento en la primera venida
Estas cuatro fiestas se cumplieron literalmente en la primera venida de Jesús:
- • Pascua → Su muerte.
- • Panes sin levadura → Su sepultura.
- • Primicias → Su resurrección.
- • Pentecostés → El derramamiento del Espíritu Santo.
El verano marca el tiempo presente de la Iglesia, mientras que las tres últimas fiestas de otoño señalan lo que se cumplirá en su retorno glorioso.
Las fiestas de otoño: cumplimiento futuro
Trompetas (Yom Teruá) – El anuncio del Rey
Conocida también como Rosh Hashaná, en Tishrei (septiembre/octubre) se toca el shofar llamando al arrepentimiento y a la reflexión.
➡ De la misma manera, el regreso de Jesús será anunciado con trompeta: “El Señor mismo descenderá del cielo con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios” (1 Tesalonicenses 4:16).
Expiación (Yom Kipur) – El sacrificio perfecto
El 10 de Tishrei es el día más solemne, cuando el sumo sacerdote ofrecía sacrificio por los pecados del pueblo (Levítico 16).
➡ En el Nuevo Pacto, Jesús es nuestro Sumo Sacerdote y sacrificio perfecto, que se ofreció una vez y para siempre (Hebreos 9:11-12).
Además, será el juez de la restauración final (Mateo 25:31-46).
(Un detalle revelador: en el centro del Pentateuco se encuentra el Día de Expiación. Nada es casual: Jesús es el centro de todo.)
Tabernáculos (Sucot) – La presencia de Dios
Israel construía cabañas recordando los 40 años en el desierto bajo la protección divina.
➡ En esta fiesta Jesús proclamó: “Si alguno tiene sed, venga a mí y beba” (Juan 7:37-38), mostrándose como el agua viva.
Sucot anticipa el día en que Dios morará eternamente con su pueblo (Apocalipsis 21:3).
Cómo vivir el mensaje de las fiestas hoy
El Nuevo Pacto, sellado con la sangre de Jesús, nos ofrece una nueva perspectiva del propósito de las fiestas.
No se trata de imitar ceremonias antiguas ni de caer en judaizar. En Cristo, la comunión con Dios y la santidad ya no dependen de ritos externos, sino de la transformación interior.
Por eso debemos ver las fiestas como sombras proféticas que apuntan a Jesús (Colosenses 2:16-17). Cada suceso del Nuevo Testamento coincidió con el cumplimiento de una fiesta, demostrando la fidelidad de Dios en la historia.
Hoy, estas convocaciones nos llaman a recordar el sacrificio del Hijo, a vivir en santidad y a mantener la esperanza en su regreso.
Jesús oró al Padre:
“No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Santifícalos en tu verdad… Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo” (Juan 17:16-18).
¿Acaso el Padre no responde a las oraciones de su Hijo? ¡Claro que sí! Y esta oración nos recuerda que las fiestas nos conectan con el reloj profético de Dios, nos fortalecen en la prueba y nos preparan para servir al Rey que viene.
La Iglesia, Israel y el calendario de Dios
Así como Israel recordaba cada año su salvación y sus promesas, debemos comprender que toda la historia comienza y culmina en Jesús. La Iglesia no está desconectada del plan de Dios con Israel: al contrario, está llamada a discernir los tiempos y a prepararse.
Comprender estas fiestas es abrazar la plenitud del Evangelio:
- • Jesús es nuestro Cordero.
- • Jesús es nuestro Pan.
- • Jesús es nuestras Primicias.
- • Jesús es nuestro Sacrificio.
- • Jesús es nuestra Presencia.
“Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, el que es, que era y que ha de venir” (Apocalipsis 1:8).
Recuerda siempre:
✨ “Porque de Él, y por Él, y para Él son todas las cosas” (Romanos 11:36).
👉 ¿Quieres profundizar más en el significado profético de las fiestas? Te invitamos a seguir nuestros recursos y enseñanzas, y descubrir cómo el calendario de Dios nos prepara para el regreso de Jesús.
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