ARTÍCULO 1: “¿Por qué un cristiano debería orar por Israel?”
- septiembre 5, 2025
- Publicado por: Joy Goldstein
- Categoría: Artículos
– Reflexión sobre la importancia bíblica y espiritual de interceder por Israel en estos tiempos.
A lo largo de los siglos, ha surgido esta pregunta en el corazón de los hombres: ¿Por qué debería orar por una nación ajena a la mía? ¿Por qué Israel?
Hay un misterio que las Escrituras nos revelan y es el misterio de Israel (Ro. 11:25); esto es, que Dios, en Su soberanía, escogió a un pequeño pueblo para llamarlo, consagrarlo, y revelarse como su Dios.
“Pues tú eres un pueblo santo porque perteneces al Señor tu Dios. De todos los pueblos de la tierra, el Señor tu Dios te eligió a ti para que seas su tesoro especial.” – Deuteronomio 7:6 (NTV)
La pregunta de “por qué Israel” encuentra su respuesta en el centro del corazón de Dios: simplemente porque Dios así lo quiso (Sal. 132:13-14). Este deseo de Dios de tener un pueblo y revelarse para caminar en comunión con ellos, es un hilo conductor delicadamente trazado desde el principio hasta el fin de las Escrituras, y se trata de un plan perfecto. Cuando descubrimos lo que arde en Su corazón, somos transformados y nuestros corazones empiezan a arder por lo mismo. Salmos 25:14 nos dice, “La comunión íntima de Jehová es con los que le temen, y a ellos hará conocer su pacto”. En otras palabras, la mejor manera de responder la pregunta del comienzo es sentarnos a los pies de Jesus, y dejar que Él mismo nos revele Su plan.
En la Biblia, encontramos numerosos ejemplos de personas que descubrieron el celo de Dios por Israel y lo hicieron propio.
|| RUT
Estuvo dispuesta a dejar su propio pueblo y familia para abrazar a Noemí. Este acto profético representa a las naciones de la tierra y el pueblo gentil abrazando al pueblo de Israel.
“Rut respondió:
—No me pidas que te deje y regrese a mi pueblo. A donde tú vayas, yo iré; dondequiera que tú vivas, yo viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios será mi Dios. Donde tú mueras, allí moriré y allí me enterrarán. ¡Que el Señor me castigue severamente si permito que algo nos separe, aparte de la muerte!” – Rut 1:16
|| NEHEMÍAS
Cuando llegaron las noticias a Nehemías de que su pueblo estaba sufriendo y Jerusalén había quedado en ruinas, él se quebrantó en llanto e intercesión. Su respuesta fue clamar por el pueblo de Israel, recordándole a Dios Sus promesas y poniéndose en el lugar de ellos para pedir perdón y misericordia.
“Cuando oí esto, me senté a llorar. De hecho, durante varios días estuve de duelo, ayuné y oré al Dios del cielo, y dije: […] Te suplico que recuerdes lo que le dijiste a tu siervo Moisés: ‘Si me son infieles los dispersaré entre las naciones; pero si vuelven a mí y obedecen mis mandatos y viven conforme a ellos, entonces aunque se encuentren desterrados en los extremos más lejanos de la tierra, yo los volveré a traer al lugar que elegí para que mi nombre sea honrado’.” – Nehemías 1:4-9
|| ISAÍAS
La vida de Isaías es un ejemplo de clamor e intercesión por Israel. A lo largo de este libro, encontramos momentos en los que Isaías expresaba un profundo clamor por su pueblo, reflejando lo que Dios mismo siente por ellos.
“Por amor de Sion no callaré y por amor de Jerusalén no descansaré, hasta que salga como un resplandor su justicia y su salvación se encienda como una antorcha. Entonces verán las naciones tu justicia…”
– Isaías 62:1-2
«Consuelen, consuelen a mi pueblo
—dice su Dios—.
Hablen con ternura a Jerusalén y díganle que se acabaron sus días tristes
y que sus pecados están perdonados.
Sí, el Señor le dio doble castigo por todos sus pecados».
– Isaías 40:1-2
|| PABLO
Pocas personas hicieron tales declaraciones como las que hizo Pablo. Por amor a su pueblo, confesó que estaría dispuesto a estar separado de Cristo, si eso salvara a alguno de ellos. Pablo amó y clamó por Israel, pero también entendió que el endurecimiento en parte de sus corazones fue para salvación de los gentiles.
“¿Acaso el pueblo de Dios tropezó y cayó sin posibilidad de recuperarse? ¡De ninguna manera! El pueblo fue desobediente, por eso Dios puso la salvación al alcance de los gentiles. Sin embargo, él quería que su propio pueblo sintiera celos y la reclamara para sí. Ahora bien, si los gentiles fueron enriquecidos porque los israelitas rechazaron la oferta de salvación de Dios, imagínense cuánto más grande será la bendición para el mundo cuando ellos por fin la acepten.” – Romanos 11:11-12
|| JESÚS
Más que cualquier otra persona, Jesús mismo intercede por Israel. Aún ahora, Él está en la presencia del Padre como intercesor para que caigan los velos de sus ojos y lo reconozcan como Mesías y Salvador, y una vez que ellos lo hagan, Él regresará.
“Padre, quiero que los que me diste estén conmigo donde yo estoy.” – Juan 17:24
“¡Jerusalén, Jerusalén… ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste! Porque os digo que desde ahora no me veréis, hasta que digáis: Bendito el que viene en el nombre del Señor.” – Mateo 23:37-38
Estos son solo algunos de los tantos hombres y mujeres que cantaron sobre Israel, oraron por su salvación, y aun dedicaron sus vidas para colaborar con el plan de Dios. Hoy tenemos esa misma oportunidad. Orar por Israel no es el llamado de algunas personas o ministerios; es el llamado de Dios para toda la Iglesia. Es el plan y el deseo de Dios.
“Luego el ángel me dijo: «Proclama este mensaje a gritos para que todos lo oigan: “El Señor de los Ejércitos Celestiales dice: ‘Mi amor por Jerusalén y el monte Sion es intenso y ferviente.” – Zacarías 1:14
Desde que el Señor escogió a Abraham, su deseo era, no solo formar un pueblo, sino bendecir a todas las naciones de la tierra a través de él, y que así, todas las naciones sean salvas. ¡Así es! El plan de Dios con Israel está intrínsecamente conectado con la salvación y redención de todos los pueblos de la tierra. Este es el deseo de Dios: una familia de todo pueblo, tribu y nación. Ivan Prozzaglio lo explica así, “Nuestra intercesión por su salvación afecta consecuentemente en la reconciliación del mundo entero con Dios. La salvación de Israel es vida entre los muertos para toda la Tierra.”
Entonces, ¿por qué orar por Israel?
- Porque Dios lo instruye en Su Palabra (Salmo 122:6).
- Porque Dios sigue amando y siendo fiel a Su pueblo (Romanos 11:28–29).
- Porque la restauración de Israel está conectada al regreso de Jesús (Mateo 23:39).
- Porque bendecir a Israel trae bendición (Génesis 12:3).
- Porque su endurecimiento en parte hizo posible la salvación de los gentiles, y ahora estamos llamados a interceder y levantarlos a celo (Romanos 11:11-12).
¡Qué hermoso honor es poder ser parte del plan soberano de Dios! Ahora que la esperanza en Jesús nos alcanzó, nos posicionamos como centinelas de Israel, y clamamos que sus ojos sean abiertos. Entonces, clamarán: “Bendito el que viene en Nombre del Señor”, y juntos veremos a Jesús regresar.
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